Adiós a Fermín
"Emergemos de la materia, si, pero al mismo tiempo la fuerza del espíritu desciende y su interacción es esta corriente de conciencia que somos. Estamos naciendo en cada momento. En cada instante morimos. Entre el nacimiento y la muerte como dos orillas, la gran corriente de la vida. No tendríamos porqué temer la muerte. No tendríamos porqué temer el renacer. Morir y renacer son las dos riberas de la vida. Y la vida es la corriente que nos conecta a la creación.
Antes y después de la vida, ni más ni menos que la vida".
LO MEJOR DE TI GERMINARÁ EN NOSOTROS
¿Qué nos diría el alma tuya, querido Fermín, si pudiéramos traducir la voz del silencio a la palabra?
Antes que nada y de seguro un chiste que encendiera la alegría y una sonrisa para mantener viva la esperanza. La mirada firme y serena de tu amor daría a las pausas la elocuencia sagrada que da sentido a la palabra. Y tu palabra como un láser penetrante sanaría tristezas y nostalgias.
Si pudiéramos escuchar tu alma sabríamos de veras que el hijo, el padre, el esposo y el amigo incondicional que en ti vivían no se irán nunca de nosotros.
Estamos tan llenos de ti, querido Fermín, que en tu muerte no podemos menos que decirte gracias por la vida. Tus semillas germinarán en el surco de este dolor para florecer como tu, al compromiso del amor. Don Fermín, Marian, Álvaro, Antonio, toda la familia y todos tus compañeros y pacientes, unimos nuestras almas a la tuya para acompañar de todo corazón tu sendero de regreso al Padre.
No te perdimos compañero del alma. Nos quedan en abundancia la serenidad de tu fuerza, el magnetismo de tu presencia, la claridad de tu ciencia, y en la conciencia ese sabor de la sabiduría, que en ti reunía inteligencia e intuición, para llenar cada espacio de la vida con la magia indescifrable del amor.
J.C.P.
TU LLAMA SE QUEDA
El aceite se ha consumido. Tu llama cálida, tu llama clara, tan fuerte, tan nuestra, se apago hoy.
Las puertas del cielo tienen todas sus antorchas encendidas.
El aceite se ha consumido. No así tu luz.
Tu llama se queda, no parpadea ante el huracán, ni ante el olvido.
El amor regresa al Amor. El amor se queda en el amor.
Los buenos no se van.
Los buenos se quedan en el olor de la tierra cuando llueve y en el sonido de la lluvia cuando la tierra duerme.
Los buenos se quedan en el sabor del café, en el sol que tuesta el grano y en l a mano curtida de fuego y silencio.
Los buenos no se van.
Los buenos miran en nuestro arrobamiento y se ríen en nuestra risa.
Hoy es día de fiesta en el cielo, querido, querido Fermín…
Tu llama se queda, se queda, no parpadea ante el olvido.
Isabella di Carlo
NOS SUMERGIMOS EN TU LUZ
¿Qué decirte que no te diga ya nuestro silencio?
¿Qué preguntarte si en el alma la calidez de tu presencia es la respuesta?
¿Qué ofrecerte si ya sabes que no podemos darte menos que la vida?
Con tu muerte, contigo, todos nos morimos. Contigo renacimos.
El trabajo de parto siempre es doloroso, pero aceptamos el precio de dar a luz… de sumergirnos en tu luz y en esa luz experimentar la presencia viva de Su amor.
J.C.P.
QUERIDO FERMÍN
Sé que me escuchas en el silencio, ahí donde la paz y la luz, la sabiduría y el amor son peremnes. Sé que estás aquí, con nosotros ayudándonos y amándonos, aportando tu luz para que juntos iluminemos esta tierra, para que no se nos olvide quienes somos.
Tuviste que partir, solo Dios sabe por qué haces más falta allí que aquí, de todas formas tu presencia es eterna y sigue aquí junto a nosotros, especialmente junto a tus seres queridos que tanto te añoran.
Tu partida duele, duele el no verte, el no escucharte, duele imaginarse que nunca más te veremos con la forma que has dejado. Ese dolor lo vivimos, hermano, y lo entregamos a Dios para que lo redima y convierta en amor.
Siento gratitud Fermín, siento un enorme agradecimiento por lo que has aportado en esta vida, por tu generosidad, tu entrega a los demás, tu alegría compartida, tu fuerza vital, por tu lucha por el bien, por tu creatividad, por tenernos siempre en un vilo, manteniendo en nosotros la esperanza. el misterio y la ambición de construir una realidad mejor, un cielo en la tierra.
Siento el amor de los que te hemos conocido, brotando hacia ti, germinando el camino que continuamos. Siento tu paz, hermano, la paz que has ganado viviendo entregado, la paz con la que nos sigues abrazando.
Sé que estás bien, que Dios te llamó y tuviste que volver a pesar de quienes aquí dejas. Sé que en tu nueva forma, más libre y plena continuarás ayudándonos. A pesar del dolor de no verte, siento el regocijo de tu amor, la alegría de quién ha acabado su trabajo y debe emprender una tarea nueva, mayor. Pido desde aquí tu compañía, para los tuyos, para los que te aman, para los que ahora necesitan sentir tu presencia, tu amor.
Gracias hermano, gracias por tu vida, ha sido un honor compartir camino contigo.
Te quiero hermano, hasta siempre.